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Tengo el alma del rumiante para hacer de ti un exceso, tengo las alas de Subiela y el cuerpo contra la pared. Todo cuanto me pasa, pasa y los años pasados se retuercen. Vendo historial cadente de intenciones, enfermo de las pústulas de otros, absténganse los salpicados porque serán juzgados y condenados. Tengo esa distancia que envenena, para abortar los días, y, qué diablos, te he visto y me acuerdo.
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Aún seguía hablando cuando, yo dejé de escucharle y empecé a imaginarme desnuda dentro de la lavadora. Lo mejor de él no eran sus cuentos, era cuando, entre lavado y prelavado, como una baba espesa se le desparramaba la verdad por la comisura de la boca.
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Vivre sa vie
Deseo un gorda mosca verde en todos tus primeros platos.
Todos los años con el verano se dilata alguna angustia en la naríz y en el último estornudo de la mañana me despierto sangrando a borbotones. Siempre creo que no parará nunca y que me quedaré así, empapada y pálida para siempre, con la cabeza hacia atrás y la consciencia en el lavabo.
No hay olvidos posibles, casi siempre estallan como cohetes amarillos y entonces brotan de las entrañas y explotan como arañas en azul y todo el mundo grita: "oooohhh". Luego, el eco de Biedma y de los dias de placer, el romanticismo infiel y la nostalgia eterna enganchada a los tobillos y a las caderas. Los meses de ausencia caen como piedras y eres consciente del tiempo que hace desde la esquina con La Latina, la esquina, la esquina rabiosa.
Me acojo al vicio del abandono, a los desconocidos, a los juegos de manos, a la quinta embestida, qué como bomba de bicicleta un día me hinchó de vacío y aún sigo blasfemando. Me acojo a tus resentimientos, tus todavía agradables ademanes de amor, y dejo de escarbar los restos, qúe donde no hubo mata, cariño, no habrá patata.
Mi proxeneta me dijo que se iba a hacer anacoreta yo le dije que me haría prostituta si dejaba de mirarme tan dentro. Luego le dió el sol y le entró sueño, prometió dejar de venderme el alma mientras se le desbordaba un párpado. Me gusta verle dormir así, deforme, sin acabar, mi proxeneta Merrick, mi cárcel. Tal vez, recupere el alma cuando cierre su ojo lento o yo me haga grande, y encuentre mi lado recto.
Cerrado por inapetencia, y naúseas.
... preste clavo y pared a mis despojos Luis de Góngora Hablo de ti, y tus sobras me siguen a todas partes. Una vez, conocí a un tipo deforme y acabé convirtiéndome en él, cuando empezó a quererme menos. Me temo que voy a desaparecer con el recuerdo pelado entre las manos.
Mientras nos callábamos yo tambien hubiera preferido lavarme los dientes con gasolina, matar a mi perro, vivir en un barril o plantar tulipanes bajo la lluvia.
Recuerdo Se me abre la boca.Fumo,tú,despues tú.Se cae la copa,baldosa,frío.Escribo sexo,más o a los cuatro vientos.Recuerdo una película,no te la digo, se te cae la pestaña. Me tiembla una rodilla, pegas un grito o alarde fálico o llamada de atención o de sonajero. Ya eres niño,yo no,ella sí,otra vez ella,me escondo, pido perdón,tú,tú,ella y la otra. Me gustas ahí,detrás con la manos que me doblan, que me dan la vuelta. No te gires.Resaca recuerdo.Y ahora insectos, la tele y un abuelo a la sombra. Basta.
No se ponga usted melodrámatica eran días de epitafio, de límites, de escupitajos, de revolverse una las tripas buscando el pan para la mierda. No me llore más, querida marioneta, mañana será otro día y ya no habrá más cuerdas. Se encorba en el taburete cuál gatillo de pistola, y ya le dijo Ernest: ahora que llega la primavera incluso si es una falsa, hay que buscarse un lugar dónde ser más féliz.
¿Cúando empezamos a tratarnos tan mal?
El niño era propenso a apoyar aún su cabeza en las sórdidas mañanas. Decide sorber tres cuartos de la luz de las persianas y decide cambiar de postura: un giro duro y vejiga hinchada. De repente: un súbita pestaña abierta.
Su ausencia era de las que se perdonaba o castigaban en persona. Llámalo recuentros arrepentidos o tardes perdidas imaginando excepciones. Será algo menos grande cuando deje de pisarte el hombro. Nunca nadie le ha ganado. Un rato de desmayo tal vez, unos ojos limpios en momentos de flaqueza. Ya lo intentamos, ya alguien se le alzó con un cuchillo en la mano, a él tumbado boca arriba, a él con las manos bajo las nalgas, pero suele despertarse a tiempo para hacer del drama un cuento.
No se sí me quería, o esperaba verme, o se le quedó atascado mi determinante posesivo dentro, gordo, hinchando, tal vez puse el agua muy caliente. Como siempre sale mal puedes sonreirme a mí o a penas.
Tienes razón, al final en algún momento alguien algo.
Se deja hacer, por hacer algo. Perdió los tobillos cuando nació Daniel y se le pusieron las piernas gordas. Hoy llega sin cuello por el peso de la vida,dice, y los besos del Juan que no le caben en el pecho. O haces o te dejas hacer. No llora nunca porque se quedó seca el día que tapiaron la ventana pora no ver el fantasma de la hermana rota. O haces o te dejas hacer, y hoy jueves ojea testamentos, que Dios les guarde en su gloria, y temo por esos ojos viejos que se le van gastando entre los muertos.